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Cira frunció el ceño: —¿Debo ir sola o seguir esperando?
Mía se encogió de hombros, indicando que tampoco sabía qué hacer y que Cira debería decidir por sí misma. Tenía que salir a trabajar con Ramón y no quería retrasarse, así que se apresuró a irse.
Cira hizo otra llamada, pensando que si Lidia no respondía, se iría sola, dada su falta de puntualidad.
Pero esta vez Lidia contestó, su voz se escuchaba más y más cerca: —Señorita López, ya voy, lo siento por llegar tarde.
Ella colgó el teléfo