Sin alternativa, Cira llamó a Miguel, informándole de su ubicación. Él dijo que estaba cerca y llegaría en cinco minutos.
Pronto, el coche de Miguel se detuvo frente a ellas. Clara corrió hacia sus brazos, sollozando, y se la llevaron.
El estado de Cira tampoco era bueno, tambaleante e incapaz de sostenerse hasta llegar a casa, así que decidió dirigirse al hotel frente a Palacio del Oeste.
Mientras registraba su entrada en la recepción, una cámara la enfocó desde un rincón y, con un clic, tomó u