Había curiosidad más que crítica en su voz, y respondí:
—No sé hasta dónde habríamos llegado. Supongo que estaba a punto de dejarme llevar. Tom se cortó con una rama en el culo y en la parte de atrás de la pierna; lo curamos y luego el viento me asustó, y una cosa llevó a la otra —miré con cierto pesar el miembro de Tom, que ahora descansaba contra su pierna, hinchado pero ya no duro como una roca.
Rick preguntó: —¿Alguna ve