“No,” dijo Hayden al instante. Su orgullo afilado. “No os necesito para…”
“Nos necesitas,” le cortó Beck, su voz plana. “Este no es el momento de ser terco.”
Hayden se erizó. “Una vez que se actualice el sistema de seguridad, estaremos bien. Puedo protegerme a mí mismo y a mi esposa perfectamente.”
“Claro, sí.” Jared se mofó. “Cuando termines de parlotear, seguiremos mudándonos.”
Myla podía sentir el cuerpo de Hayden tensarse y prácticamente empezar a vibrar de rabia. Se levantó y fue a sentars