ALFA BERNAL
Estoy sentado ante el gran escritorio de roble, el cuero de la silla de oficina me refresca la camisa y calma los nervios que me recorren el cuerpo. Cuando se abre la puerta, siento el calor de unos ojos aguamarina que No necesitaba mirar a Julia para saber que las ruedas rechinan dentro de su cabeza, el vínculo diciéndomelo todo.
"Pregunta lo que quieras", digo, mi voz seca, el agotamiento mental se siente en mi voz. "¿Preparaste el encuentro entre Alba y David?". La voz de mi co