ALBA
Después de una hora de beber y bailar, sin el regreso de Jonás, mi curiosidad por su ubicación me supera y me obliga a tomar medidas drásticas, aunque estúpidas, para obtener algunas malditas respuestas. Poniéndome de pie, miro a Tatiana, Gema y Carmen, señalando en silencio que es hora de ir al baño. No hace falta decir palabras para que entiendan mis intenciones.
"¿Adónde vas?" —pregunta David, poniéndose de pie para unirse a nosotros en nuestro viaje al baño. No tendría tiempo de buscar