–¿Cómo que todavía no has pedido nada a cambio?– Preguntó Josefina incrédula –Estás a punto de dar a luz, vas a darle tres hijos a él, y en el contrato de matrimonio decía que cuando quedaras embarazada...–
–¡Ya no existe ningún contrato de matrimonio!– dijo Valentina ya cansada de escuchar esa misma conversación cada vez que iba a ver a sus padres, por eso rara vez los visitaba.
–¿Cómo que ya no hay ningún contrato? ¿Vas a seguir con ese orgullo tonto solo porque tienes un cargo importante en