Alina
—Sí, si me encuentro bien —respondo a Sorin. El pobre hombre corre hacia mí con las mejillas encendidas y la preocupación surcando su frente.
No quiero preocupar a nadie, mucho menos que Lucian se entere de mis recientes mareos, así que pretendo que no ha pasado nada, pero la verdad es que no me siento nada bien.
—¿Está segura? No parece que…
—Sorin, de verdad, estoy bien. Solo me resbalé y tropecé con la mesa, es todo.
Él me mira suspicaz, evalúa mi reacción para asegurarse de que no le