Mundo ficciónIniciar sesiónHunter se dijo a sí mismo que no podía irse como si nada de la isla, tenía que ver como sus hermanos terminaban el trabajo por él. La Melek que le fue llevada era hermosa, una muñeca de porcelana que, en cuánto lo vio, quiso huir. Sin embargo, ya era suya y con ella podía vivir mucho tiempo mientras intentaba recuperar un poco de su fuerza que se había perdido con el paso del tiempo.







