Narra Rebeka Prince.
Suspiro sentada en la banca, Serena se sienta también esperando que le explique, y lo hago después de casi media hora eterna se queda mirando a la puente con dos cisnes de estatuas que lanzan agua por los picos, no decimos más nada hasta que vemos a Amelia salir de la casa por la puerta de la cocina.
— Vengan a comer — dice, me levanto al igual que Serena.
— ¿Se va a quedar contigo? — pregunta y la miro sin entender a quien se refiere — La señora Amelia, chica — asiento y e