Mundo ficciónIniciar sesiónFira no mintió cuando le advirtió que sentiría un hambre terrible a la mañana siguiente. Las tripas le rugían como si estuviese a punto de caer en inanición; tal era su necesidad de comer, que ni siquiera se percató que la única prenda que llevaba puesta eran las vendas alrededor de sus manos y costillas.
En la mesa del comedor se encontraba un banquete servido, salivaba solo de contemplar las cuantiosas viandas que contení