CAPÍTULO LXXIX

Una mañana Fira llegó al cementerio y la loza había sido removida, el pedestal, donde había depositado flores de vez en cuando, tampoco estaba; en su lugar había un obelisco de un metro de alto, hecho de una piedra blancuzca con el nombre de Aston tallado en la superficie y el bajo relieve fue rellenado con una tinta oscura.

Debajo del nombre, el lema de las Fuerzas Especiales en letras doradas: Honoris, Officium, Fidem.[1]

Faltaba poco para qu

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