Blake pronunció cuatro palabras.
En voz baja. Solo para Kara.
“Era mi hija”.
La habitación seguía existiendo a su alrededor. Los compradores se removían en sus asientos. Victoria permanecía apoyada contra la pared del fondo. Richard Devonte estaba sentado al fondo, con el rostro pálido como el papel viejo.
Kara se giró lentamente y miró a Blake.
Lo miró fijamente.
Sus ojos atentos. Su particular quietud. La forma en que había dicho que tenía su misma forma de estar cuando ella entró en su ofici