—Muéstrame —dijo Xavier.
Ella giró el teléfono para que él pudiera leerlo.
Lo leyó dos veces. Su expresión no cambió, pero su respiración sí. Ligeramente. El tipo de cambio que significaba que estaba reajustando todo aquello que acababa de creer que estaba resuelto.
Blake lo leyó por encima del hombro de Xavier. El anciano se quedó muy quieto, de una manera diferente a su quietud habitual. Esto no era paciencia ni autocontrol. Era reconocimiento.
Kara observó su rostro. —Sabes lo que esto signi