—Lo estás haciendo otra vez —dijo Xavier.
—No estoy haciendo nada —dijo Kara.
—Llevas veinte minutos mirando ese contrato sin pasar la página.
Miró el contrato.
La página que no había pasado.
Tenía razón.
Dejó el contrato.
Se recostó.
Se puso las manos sobre el vientre.
El bebé se había estado moviendo diferente los últimos tres días.
No de forma preocupante.
Simplemente diferente.
Esa cualidad cambiante propia de algo que había estado creciendo durante ocho meses y medio y que se estaba quedan