Perspectiva de Aurora
Sebastian lo dice sin mirarme. Yo no me muevo.
La puerta de la bóveda gime al abrirse más. La luz roja del pasillo se derrama sobre el suelo en una línea delgada. Por un segundo, solo veo sombra. Una silueta. Luego otra. Entonces una persona entra completamente por la abertura, y todo el cuarto cambia.
Lucas, por supuesto. Tiene la camisa manchada de sangre en un hombro. El rostro pálido. Pero está de pie, respirando con dificultad, y muy vivo. Detrás de él hay dos guardia