Mundo ficciónIniciar sesiónCleo se dejó caer al suelo antes de llevarse las manos a la cabeza y gritar con desesperación. Las esposas de metal que tenía en sus muñecas y tobillos le impedían moverse. Una segunda explosión atacó el lugar, logrando que una de las molduras del techo cayera. Destruyendo todo lo que estuviera a su paso.
Con desesperación comenzó a golpear las esposas con cualquier material que hubiera en el suelo, algunos soldados heridos







