Miró al techo y lo único que deseo es asesinarlo. ¿Por qué? Tengo un millón de motivos, uno de ellos es que tiene mi corazón latiendo con fuerza y mi mente con unas ideas que pasan lo salvaje, lo permitido... vamos, cosas que no debo pensar si estoy en... ¿en una misión? Ya ni sé cómo llamar en la encrucijada en que Lucas me introdujo al decirme la verdad.
La supuesta verdad.
¿Debo de creerle si quiera?
Imposible. Pero esos gestos suyos, su voz… era, ¿sincero? No lo sé ya. Y todavía estaba la llamada, puede ser verdad que ahí intento decirmelo.
Parece honesto, pero no sé qué pensar, y no quiero hacerlo más. Quiero dormir, o hacer cualquier otra cosa que me permita olvidar la información que mi querido hermanito me dio. Yo no entiendo porque me están dando tanta información que no tengo ni la más remota idea de qué hacer. Pero no debería quedarme de brazos cruzados, habían muchas cosas en juego; empezando por la seguridad de mi famailia. ¿La mía? Se había perdido desde que acepté casar