Miró al techo y lo único que deseo es asesinarlo. ¿Por qué? Tengo un millón de motivos, uno de ellos es que tiene mi corazón latiendo con fuerza y mi mente con unas ideas que pasan lo salvaje, lo permitido... vamos, cosas que no debo pensar si estoy en... ¿en una misión? Ya ni sé cómo llamar en la encrucijada en que Lucas me introdujo al decirme la verdad.
La supuesta verdad.
¿Debo de creerle si quiera?
Imposible. Pero esos gestos suyos, su voz… era, ¿sincero? No lo sé ya. Y todavía estaba la l