Quién iba a decir que un maldito ascensor podría retener tanto mi atención, porque mis ojos van de un lado a otro entre las brillantes puertas del culo y la pestaña de Safari que aparece en mi Macbook. Resoplo y me salto la canción, subiendo el volumen y mirando los resultados de búsqueda que aparecen en Amazon. Al hacer clic en el primer resultado, arrastro la flecha hasta la imagen de un trozo de jabón negro con una etiqueta en la parte delantera con letras bonitas. Cambio la cantidad a cuatr