C61-DEJAME CURARLO.
C61-DEJAME CURARLO.
DARIUS.
El rugido del Voragor me hizo temblar hasta los huesos. Esa cosa no era solo una criatura, era el mismísimo infierno encarnado. Vi cómo un joven lobo, que apenas había probado la transformación, intentó huir.
No llegó lejos.
El Voragor lo alcanzó con un movimiento brutal, sus garras atravesando su torso como si fuera papel. El grito del lobo se apagó en un instante, y su cuerpo cayó al suelo, inerte. El terror se extendió como un veneno entre nosotros.
—¡Atrás! —rugí