Capitulo 79.
—¿Mejor?
—Si —en una coleta alta recogí mi cabello. Al levantarme y ponerme de pie las rocas estaban mojadas… resbale, pero con suerte, Edgar, sostuvo mi cuerpo entre sus brazos. Mi pecho quedo tan cerca de él que enseguida mis prendas mojadas humedecieron las suyas. Hubo una tensión entre nosotros, aquella que te invita a pecar y experimentar. Mientras pasábamos de mirar los ojos y los labios de cada uno, la respiración se transformaba cada vez en un susurro de deseo —. Este… —me separe un poc