Sus ojos son casi suplicantes a que pare, por un segundo lo pensé, pero ya había llegado lo suficientemente lejos para detenerme, ese beso lo dijo todo, no quiero que me engañe – te amo, le doy un beso – pero sé qué se gusta más de lo que quieres admitir – tome con mis manos su cabeza para besarla aún más, me toma de la cintura y sigue con el beso sin decir nada más – quiero estar contigo – pero también con él – le afirmo, y una pequeña lagrima roda por su mejilla, la limpio con un beso