Capítulo XXII

—¿Qué? No te lo creo. Me estás mintiendo —dijo cuando Antonio le contó que Estefanía, la misma que había dejado la fiesta casi arrastrada por su padre, era amiga de su novia. 

—Yo tampoco lo podía creer, pero así es. No te imaginas mi cara cuando la vi llegando a esa fila en la que llevábamos parados una hora.

Sergio rió.

—Bueno, “careleche”, ¿qué v

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