Mundo ficciónIniciar sesiónAlexandro no lograba encender mi ser, pero quería acción, necesitaba un poco de calor para poder olvidarme por completo del señor Müller. Me acerqué a él, sabiendo de pies a cabeza que, si no empezaba yo el acto, aquí no sucedería nada.
—Eres un hombre grande —le dije, mis manos acariciaron su pecho por encima de su camisa —muy alto —el asintió, empezando a reaccionar bajo mi tacto. Su mano cayó







