Mundo ficciónIniciar sesiónPOV DE SOFIA
Permanecí inmóvil de rodillas entre las piernas desnudas de Alejandro, con mi frente descansando suavemente contra la piel cálida y limpia de su clavícula. El latido constante y pesado de su corazón tronaba contra mi mejilla, anclándome en la quietud oscura de la habitación de la torre alta. El olor a agua de cobre, humo de cedro, y tierra húmeda colgaba espeso en el aire alrededor de no







