AVA
Mi mañana fue caótica, entre la bebé y el niño grande, sentía que no podría con todo, Diego se fue al trabajo y sabía que no lo veria hasta más tarde.
Un rato después alguien tocó a la puerta, era extraño porque en el departamento habia seguridad y debian avisarme si tenía alguna visita.
Abrí y ante mi estaba una mujer no muy mayor, como de unos 40 años, con gesto amable, que me sonrió.
- Hola, mmm supongo que su esposo no le comentó nada sobre mí, soy Sara, el señor Ferrer me cont