DIEGO
Ahora entendia el consejo de mi padre de comprar un sofá amplio y cómodo, porque sabia que en algún momento iba a usarlo.
¿Cómo habiamos llegado a esto?
Seguia enfadado, aunque después de pensarlo mucho, por fin entendí, el motivo de su enojo y mis celos tampoco ayudaron mucho.
Pero no iba a dejarla a merced del idiota de Mendoza. Ese tipo no conocia la decencia ni la ética, y haría lo que fuera para poder atacarme y tomar ventaja.
Pero, lo que habia dicho ella, fue lo que más m