~COLE BLACKWOOD~
El silencio que siguió al golpe fue espeso, casi irreal.
Por el fuerte impacto de mi puñetazo, mi padre echó la cabeza hacia atrás, retrocedió dando pasos tambaleantes y llevándose la mano al rostro. Con la otra mano tuvo que sostenerse de una consola para no terminar cayendo al suelo.
Sus ojos se alzaron lentamente hasta los míos y, en ellos, no vi sorpresa ni indignación. Vi furia. Una furia vieja, profunda, peligrosa.
Nadie nunca se había atrevido a llevarle la contrari