66. Una parte de mi corazón
Ravenna
Mi mente aún estaba asimilando la información que Benjamin me había dado. La necesidad de esconderme comenzó a gritar en mi lado racional, haciendo que mi loba luchara con mi humanidad.
—Oye, no tienes que tener miedo, ya no están solas —las palabras amables de Benjamin consolaban mi alma herida—. Sabíamos que esto sucedería en cuanto exigimos la ruptura del vínculo. —Asentí, cerrando los ojos y apoyando mi rostro en su pecho.
—Solo quería que él desapareciera. —Escuché al lobo de Benji