275. Condena de Sarah
Ravenna
Estaba sentada en el suelo de la habitación con Rubi, rodeada de juguetes nuevos con los que ella no sabía cuál elegir primero. El sonido de sus risas llenaba el cuarto, un bálsamo para mi alma que aún se estaba recuperando. La observaba, intentando absorber cada instante de su alegría, cuando sentí la presencia de Ben en la puerta. Estaba apoyado allí, observándonos con una expresión seria.
“¿Por qué esa cara tan seria, Ben?” pregunté, tratando de que la preocupación no se notara en mi