270. Recuperación
Ravenna
Mi corazón latía descontrolado mientras corría hacia Benjamin, viéndolo desangrarse en el suelo. La visión de él herido, la vida escapándosele, hacía que mi propio corazón se encogiera. “¡Alguien llame a un médico!” grité, mi voz cargada de pánico. “¡Necesitamos ayuda ahora mismo!”
Los minutos siguientes fueron un borrón. La ambulancia llegó rápidamente, y los paramédicos comenzaron a trabajar en Ben, estabilizándolo lo mejor que podían. Me aferré a su mano, los ojos llenos de lágrimas