265. Un Niño
Benjamin
Necesitaba un momento a solas con Ravenna. Pedí a todos que salieran de la sala, dejando un tenso silencio entre nosotros. La ansiedad corroía mis pensamientos. Nunca pensé que Ravenna aceptaría este plan, y la realidad de ello era una mezcla de alivio y miedo.
“¿De verdad estás dispuesta a hacer esto?” pregunté, intentando mantener la voz calmada. “Rav, ¿sabes lo peligroso que es?”
“Lo sé y quiero ayudar. Sabes cuánto he querido hacerlo todo este tiempo, pero siempre me dejaste de lad