261. Una Nueva Vida
Benjamin
El día parecía arrastrarse con un ritmo agonizante. Las reuniones interminables en la nueva sede del Sur eran una distracción necesaria, pero mi mente estaba en otro lugar. Era como si mi lobo estuviera inquieto, anhelando algo que no lograba identificar. Una sensación persistente de angustia oprimía mi pecho, y cada minuto que pasaba sin ver a Ravenna solo aumentaba esa inquietud.
Miré el reloj por enésima vez. Casi las cinco de la tarde y Ravenna aún no había aparecido. La frustració