233.
Ravenna
Las suaves luces de la casa de Mallory contrastaban con la tensión y frialdad de la entrada de la sede donde había enfrentado a Sarah. Las paredes parecían estrecharse mientras la adrenalina de la batalla se disipaba, dejando un agotamiento abrumador en su lugar.
"Ravenna, siéntate aquí," Mallory pidió, guiándome hasta un sofá acogedor. La preocupación llenaba sus ojos, pero mantuvo la voz firme. "Voy a buscar un botiquín de primeros auxilios."
Volví a mi forma humana, y el dolor de las