164. Refugio
Benjamin
El silencio en el claro era palpable, interrumpido solo por el susurro de las hojas y los sonidos distantes del bosque nocturno. Estaba claro que mi presencia había tomado a los lobos por sorpresa. Los observé atentamente, evaluando a cada uno, especialmente al líder que había hablado primero. Su mirada era penetrante, pero había algo más allí: miedo y desesperación.
Mis ojos recorrieron rápidamente el grupo, notando a un lobo herido apoyado en un árbol. Estaba pálido, el sufrimiento e