159. Sentido de familia
Ravenna
Benjamin me envolvió con sus brazos fuertes, levantándome del suelo con facilidad. Sus ojos brillaban con un deseo intenso, y podía sentir la misma urgencia pulsando dentro de mí. Mientras mis piernas se entrelazaban alrededor de su cintura, él me llevó a la habitación, nuestras bocas encontrándose en un beso ardiente que dejaba claro cuánto nos necesitábamos el uno al otro.
Su piel caliente contra la mía era un consuelo indescriptible. Cada toque, cada caricia, era una promesa silencio