- Eres exclusiva. Mía – Continuó, deteniéndose a solo unos centímetros de ella.
Gala estaba inmóvil, sin apartar su mirada de él. Sus palabras eran claras, él la había visto en el Club esa noche, imaginándose tal vez lo peor de ella.
Dante podía oler el miedo en ella. Pero también sentía algo extrañ