Ella sonrió con orgullo descarado, lo tomó de las manos y lo guio hacia el centro de la cama, con un empujón firme en su pecho, lo sentó.
Dante se dejo caer sobre las sábanas de seda. Quedando expuesto, manteniendo su mirada fija en ella.
Gala no perdió el tiempo, se posicionó a horcajadas sobre é