Dante llegó al jardín donde Chloe permanecía, pero ya a solas; Camila se había marchado hacía rato. Ella estaba de pie, dándole la espalda y tan sumergida en sus pensamientos que no se había percatado de su llegada.
Él se acomodó justo detrás de ella y la abrazó por la cintura, deslizando sus manos