Chloe llegó a la mansión Montenegro sintiéndose humillada y furiosa. Se odiaba por seguir amando a un hombre que solo la veía como un objeto para saciar su deseo.
- Estúpida, eres una estúpida, Chloe - se recriminó, hundiendo el rostro en la almohada con frustración- ¡Mierda!
Se levantó bruscamente