—¿Es por Lund? ¿Estás preocupada y necesitas ir a ver que esté bien? —los celos me carcomen.
—¿Qué mierda estás diciendo? —se indigna y yo río burlonamente.
—Se besaron —le recuerdo.
—Es estrategia.
—Bien —saco la llave del auto y se la doy, ella la toma —. ¿De verdad no quieres venir conmigo? —no quiero sonar decepcionado, pero lo hago.
—Es que...
—No te preocupes, entiendo. Es tu trabajo.
—Quiero ir contigo, pero...
—Seyra, te estoy diciendo que entiendo, sabes que lo hago. Solo te pido un be