Mundo de ficçãoIniciar sessãoEros besaba con desespero a Lucero, al fin sentía la suavidad de sus labios, aunque el gusto de la sangre le impedía disfrutar al cien por ciento de tan maravillosa sensación, en un momento llevo su boca al cuello de la joven, dejando mordidas suaves y fuertes chupones, mientras ella solo gemía y se retorcía bajo su agarre.
— ¿Qué me sucede?
Dijo en voz débil, perdida en la bruma de sensaciones y deseosa







