Mundo ficciónIniciar sesiónAl terminar mi trabajo en la oficina y todo el papeleo que tenía pendiente, no perdí más tiempo y me fui directamente a nuestro cuarto, ya era casi media noche, perdí la noción del tiempo, cuando abrí la puerta Alania estaba recostada en la cama, completamente dormida.
¡Diablos! ¡Esto es perfecto Hansen! dijo Marcel en mi mente, solo tenías que llegar temprano y hacerla sentir la mujer más especial del mundo, ¡ni siquiera eso pudiste hacer estúpido humano! Dijo mi lobo.







