Cierro la puerta de mi apartamento con fuerza para introducirme en este como alma que lleva el diablo. Tomo lo primero que encuentro para lanzarlo contra la pared, observo como la copa que tomé en mis manos conectar con la superficie plana, y el resultado es que comienzan a caer pedazos de vidrios por todas partes.
— ¡Maldito hijo de puta! —tomo lo siguiente sin detallar esta vez que pudiese ser y así comienzo a hacer un completo desastre de mi apartamento—. ¡Desgraciado, esto no quedará así, p