~Lila
La casa estaba en un silencio sepulcral, ese tipo de quietud que solo llega en lo profundo de la noche cuando todos están metidos en la cama, perdidos en sus sueños.
El reloj de la pared de la cocina marcaba pasada la medianoche, y salí a hurtadillas de mi pequeña habitación, los pies descalzos fríos contra el suelo de madera.
Los platos de la cena estaban apilados en el fregadero; pensé que ahora era un momento tan bueno como cualquier otro para ocuparme de ellos. Nadie estaría por ahí p