~Stella
Al día siguiente me aseguré de estar lista.
Oí el timbre y sonreí para mis adentros. Me quedé solo con mis bragas de encaje negras y el sujetador a juego, el conjunto que hacía que mis tetas se vieran llenas y mi culo irresistible. Sin bata. Nada que ocultar.
Abrí la puerta.
Los ojos de Enzo se abrieron de inmediato, su mirada bajando por mi cuerpo antes de volver a mi cara. Parecía sorprendido, casi congelado en su sitio.
—Nora aún no está en casa —dije casualmente, apoyándome en el ma