~Enzo
Stella se sentía increíble montándome, apretada, chorreando y tan jodidamente ansiosa. Pero necesitaba más control.
Agaré sus caderas con fuerza y la levanté de mi polla con un chasquido húmedo. Ella gimió ante el vacío repentino.
—Inclínate sobre el sofá —gruñí.
Obedeció al instante, arqueando la espalda y abriendo las piernas. Su culo se veía perfecto, redondo, sonrojado por las nalgadas anteriores. Me levanté, alineé mi polla palpitante y me hundí de nuevo en ella de una sola embestida