DRACCO MCDONALDS
Sonríe creyéndose victoriosa.
—Dracco, porque no vamos a cenar, yo invito—se sienta en mis piernas y la levanto de inmediato.
—Oyeeee.
Se queja, pero es demasiado necia, acabando con mi pacencia.
—No quiero.
—¿Eres del tipo de hombre que no permite que una mujer lo invite a cena?
—Se lo que tratas de hace y no lo vas a conseguir.
—Quiero saber de ti—se cruza de brazos.
—Me gustas de perrito—le digo—aunque tengo algunas preferidas que no soportarías.
—Eres un grosero—me encojo d