Lo volvía a hacer, vistiéndose y desnudándose delante de mi ventana cada vez que sentía que yo estaba en casa. Y cuando hacía eso, siempre me acababa mojándose con la espectacular vista que tenía de él.
Hasta el punto de que me estaba tocando a mí mismo. ¿Qué había pasado con mi acto de celibato? Estaba.
Entonces recordé que me había invitado a su casa. Pero, ¿cómo iba a ir a su casa solo porque quería que me follara? Sonaba tan loco, pero sabía que si no hacía algo al respecto, seguro que iba