Llevaba mucho tiempo obsesionado con Valentina Sevilla. Era la mejor amiga de mi prima. La última vez que se fue a Italia, donde vivía su padre, iba con el torso desnudo y sin nada de trasero. Pero a su regreso, se veía diferente: tenía una figura de reloj de arena de lo más sexy. Me resultaba difícil hablar con ella cada vez que Karol, mi prima, nos dejaba solas. Por mucho que lo intentara, no encontraba las palabras adecuadas.
Karol me había estado insistiendo para que fuera a su casa por las